EL TAMBORIL
1. DESCRIPCIÓN Y TÉCNICA
Atendiendo a su clasificación, el tamboril es un membranófono cilíndrico percutido con baqueta. El sonido se genera al dar un golpe con un palo en una membrana tensa, y queda modulado con un efecto de bordón al vibrar una o más cuerdecillas tensas en contacto con la piel delantera, la trasera, o ambas. El cuerpo cilíndrico puede fabricarse de un tronco ahuecado, una lata vacía o una chapa de madera a la que se da forma cilíndrica. La piel puede ser de cabra, oveja o más raramente de perro o venado. Las pieles se tensan con cuerdas y abrazaderas de cuero u otro sistema más moderno.
En la franja oeste peninsular, la forma del tamboril varía notablemente dependiendo de la zona geográfica donde se utilice. Por ejemplo, en León suele tener unos 40 cm de diámetro por 60 de alto. Los aros que sujetan la piel son metálicos y la piel se tensa con un sistema de tornillos similar al de los redoblantes. La técnica de golpeo es de abajo hacia arriba y con movimiento de muñeca, tejiendo ritmos rápidos y recargados. No se utiliza el aro.
Tamboril salmantino decorado
Tamboril cacereño
En la mitad norte de Zamora son similares a los leoneses. Bajando hacia la zona sur de Zamora, Salamanca y Cáceres la altura del cilindro es mayor. Aquí aparecen ritmos con golpes acentuados a contratiempo, caso del charro, y ritmos cojos o aksak (en Salamanca sobre todo) en charradas, picaos, perantones... Se utiliza eficazmente el golpeo en el aro y otras partes del parche logrando distintas intensidades sonoras (como en la sierra salmantina y norte de Cáceres). El tamboril llega ya a tener grandes dimensiones en la provincia de Badajoz, Huelva y Alentejo portugués, por lo cual tienen una sonoridad muy grave que favorece los ritmos simples y básicos. En todos los casos el tamboril se golpea con una sola baqueta y con la mano derecha.
No quiero terminar este apartado sin indicar que no solo se ha acompañado la flauta de tres agujeros por el tamboril. Aún quedan zonas aisladas como Jaca o Yebra de Jasa, en Huesca, y comarcas del País Vasco francés en las que la flauta también se acompaña con un salterio de cuerdas (también llamado chicotén en Zaragoza o ttun-ttun en el País Vasco). El uso de este acompañamiento también existió en otras zonas de la Península Ibérica (Castilla, León, La Rioja...), ligado sobre todo a melodías religiosas; siendo común en siglos pasados que un tamborilero tocase salterio o tamboril, a elección del que le contrataba.
Salterio
Tocando flauta y salterio
2. RITMOS Y CURIOSIDADES
Alberto Jambrina y José R. Cid, en su libro, hacen un estudio comparativo por zonas y los dividen en nueve tipos rítmicos básicos, los cuales además pueden tener un sinnúmero de variantes. Se sale de la intención de estas líneas hacer una relación de todos los ritmos tradicionales del tamboril que ellos estudian en su magnífico trabajo; de todos modos se incluyen ejemplos en formato MP3 y MIDI de algunos que ellos transcriben para ilustrar esta relación. Para escucharlos, hacer clic en lel botón correspondiente.
Asturias
León
Tras-Os-Montes
Zamora
Salamanca y Cáceres
Badajoz y Huelva
León — Corrido
Zamora — Brincao (norte)
Zamora — Charro (sur)
Salamanca — Charro verdadero
Asturias
León
Tras-Os-Montes
Zamora — Norte
Zamora — Sur
Salamanca — Fandango charro
Salamanca — Fandango serrano
Cáceres — Jota
Cáceres — Son brincao
Cáceres — Son asentao
Huelva — Fandango
Zamora — Danzas de palos
Salamanca — Charro golpeao
Salamanca — Picao serrano
Cáceres — Charrá
Cáceres — Perantón
Cáceres — Pindongo
Huelva — La Lanza
Asturias — Larón
León
Tras-Os-Montes
Zamora — Binarios
Zamora — Ternarios
Salamanca
Cáceres — Binarios
Cáceres — Ternarios
Badajoz — Ternarios
Huelva — Binarios
Huelva — Ternarios
Tras-Os-Montes
Zamora — Ramo de Sayago
Salamanca — Charros / Charrada
Cáceres
Badajoz y Huelva — binarios/ternarios
Varios ritmos locales (sin midi)
León
Tras-Os-Montes
Zamora — Norte
Zamora — Sur
Salamanca
Huelva
León
Zamora y Salamanca
Cáceres
Badajoz y Huelva
Como curiosidad, la manera de aprender los ritmos por parte de los tamborileros tradicionales era muy efectiva, usando reglas mnemotécnicas: asociaban cada patrón a versos recitados mientras tocaban. Cada sílaba equivale a un golpe, marcando en negrita los acentos.